Cada uno de estos días de la semana fueron como rounds del Mortal Kombat, por que me hicieron sentir emociones que nunca había tenido.
Empezó con Sábado, quedé apartado de lo que pudo haber sido mi gran noche (ilusiones, me gusta soñar). Si el mundo no quiere que esté con ella, es soportable. Sin embargo llega la fricción, cuando es ella quien no quiere regalarme sus sueños.
Domingo, salí temprano al mar muy temprano y me metí en sus olas a modo reflexión. Volviendo a casa, bravo, volví a la playa pero ésta vez acompañado.
Lunes, uff que alegría! no pude entrar a trabajar, fue espléndido ver la expresión del resto, siempre llamo la atención, soy amado!
Martes día de sinceridad, quizá el día más intenso de la semana, mi corazón latió al cien por ciento. Fue esplendoroso ver como domino la situación ante un ingeniero y alguien de cargo tan bajo como el mío. Mi único objetivo verme por encima de ellos.
Logrado a medias.
Es un poco difícil batirse ante alguien tan instruido, sin embargo lo convertí en mi cómplice y luego en un “gran amigo”. Aunque también debo admitir, que aquel personaje del mismo rango que el mío en el trabajo, fue calculador, frío y capaz de cualquier cosa para lograr lo que quiere, estuvo a punto de mandarme por los suelos, fue mi astucia y estilo de ver las cosas desde diferentes escenarios lo que me dio la oportunidad de ser ganador sin que lo note, su propia irracionalidad y ganas de humillarme hizo que se vieran las brutalidades de la cabeza.
Martes volviendo del trabajo, noche de reflexión, el amor sobre todo, no sobre mí, si no sobre personas que realmente valoras.
Que sensación! Me siento con superpoderes internos que nunca antes había sentido. Por eso me atrevo a decir:
No me amedrentan los que compran la dignidad de otros, si son buenos, malos, neutros, no pienso en ellos. Tampoco pienso en aquellos que se vendieron, tal vez porque no tienen sueños propios y no me duele que estos se aparten de mí por ser comprados como títeres sin vida y sin valor alguno y si los tuvieran no es de importancia.
No me afecta ni me intriga si fallé ante todos, si causé dolor, tristeza o pena ante mí o para ellos, no pierdo tiempo en cosas que no son mías en ninguna circunstancia, ni en cosas que pretendan alterarme, no me interesa que es lo que quieran o intenten hacer para verme caído y rendido antes sus pies, si es lo que quieren. Pues hagan lo que hagan, es inevitable que prefiero mi orgullo ante todo y si debo dejarlo, será porque todo está calculado el tiempo corre y al final todo tiene un resultado.
Siento que ésta semana cerrará con el “finishing” de Mortal Kombat!








